Bolivia denuncia que Almagro ya no contribuye a la integración de la OEA

El Estado Plurinacional de Bolivia denunció este miércoles que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, no está en sintonía con los intereses de los países miembros y ya no contribuye a la integración regional.

El ministro de Justicia y Transparencia Institucional, Iván Lima, y el canciller Rogelio Mayta participaron esta jornada de la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

En la reunión, cuestionaron el comunicado del 9 de agosto que la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la Secretaría General de la OEA publicó y en el que cuestiona la integridad de datos de los comicios presidenciales de 2019 en Bolivia.

“Por tal razón, hoy dejamos constancia de estos actos de intervencionismo y solicitamos a los pueblos libres del continente que levantemos nuestra voz ante este nuevo intento de colonialismo y atropello a un Estado miembro. Los Estados miembros debemos defender la institucionalidad de la organización y no permitir que un Secretario General, que ha perdido toda objetividad y no le queda ni un mínimo de decencia en sus acciones, pueda continuar representando a los Estados miembros de esta organización, es un insulto a los pueblos dignos de América”, dijo el ministro Lima.

El canciller Mayta sostuvo que Almagro opta por acciones contrarias a las necesidades de la OEA como el discurso de odio, de descalificación sin argumento, de enemigo político.

“El problema es que funge como Secretario General de la OEA. Cuando Luis Almagro habla, en cierto sentido habla la OEA y nos preguntamos ¿Las palabras de Almagro son lo que piensan los 33 países que conformamos la OEA? Es que por lo menos, en el hecho que traemos aquí ¿este Consejo debatió algo sobre el peritaje que se realizó en el caso que les exponemos? Simplemente no”, aseguró.

Mayta dijo que el accionar de Almagro no solo es injerencia, sino desinstitucionalización de la OEA. Sostuvo que la Secretaría General debe ser una instancia de articulación entre los Estados, capaz de crear encuentro en medio de las discrepancias y las visiones diferentes; sin embargo, no lo es para Bolivia y tampoco para muchos de los Estados.

“A los Estados miembros no nos sirve una Secretaría General que no articule, que divida, que como práctica cotidiana prejuzgue, juzgue y condene a discreción, que se crea un poder y una voz más allá de toda regla”, sostuvo.