Mal manejo económico y paralización del aparato productivo genera un déficit fiscal de 20.000 millones de bolivianos al primer semestre

El mal manejo económico y la paralización del aparato productivo en el país generó un déficit fiscal de 20.000 millones de bolivianos al primer semestre de 2020, una cifra prevista para toda la gestión; sin embargo, el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez no rinde cuentas del dinero que se utilizó con el pretexto de la pandemia del coronavirus ni de las donaciones que realizaron otros países para este fin.

El ministro de Economía, Oscar Ortiz, fue quien realizó el anuncio tras rendir un informe oral ante la Comisión de Planificación, Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados, donde fue citado para explicar los desembolsos de recursos del Tesoro General del Estado (TGE) para encarar la crisis sanitaria.

“Hemos tenido una caída de ingresos muy significativa en el primer semestre, que se prolongará el segundo semestre y, por ello, el déficit fiscal solo en el primer semestre ha llegado a 20.000 millones de bolivianos”, afirmó Ortiz.

El déficit fiscal, describe la situación en la cual los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos no financieros en un lapso, normalmente anual.

Además, a junio de este año, la deuda interna del TGE subió un 48,04% y llegó al 18,7% del Producto Interno Bruto (PIB), el más alto de los últimos años.

Los compromisos asumidos por el TGE llegaron a Bs 56.239 millones, por lo cual el Gobierno habría acudido a millonarios créditos del Banco Central de Bolivia (BCB) y a otras líneas otorgadas por organismos internacionales.

“Debido a la cuarentena se tuvo una reducción significativa de los ingresos del Estado. Esto motivó que usemos un crédito del BCB de Bs 7.000 millones y otra línea, lo que ha permitido que el Estado siga funcionando”, afirmó Ortiz.

En su intervención, el ministro transitorio señaló que se utilizaron los recursos del BCB para financiar parte del déficit.