Crece el trabajo infantil en Tarija por la crisis del Covid-19

Por: Roberto Patiño

Una mayoría de ellos no están solos, tienen a algún pariente a no más de una cuadra y que también se dedican a la venta, algunos con todo su entusiasmo, los menos algo aburridos

La pandemia obligó a que muchas familias tarijeñas dejaran de percibir los ingresos económicos que tenían antes de la declaratoria de la cuarentena, por lo que muchos niños y niñas colaboran a sus progenitores para poder aguantar la crisis por la que pasan, se encuentran en las calles ofreciendo diversos productos, desde alimentos hasta insumos de bioseguridad.
Los nombres de todos los niños entrevistados son ficticios para preservar su identidad y seguridad, una mayoría de ellos no están solos, tienen a algún pariente a no más de una cuadra y que también se dedican a la venta, algunos chicos con todo su entusiasmo, los menos algo aburridos.
Las historias
Tiene 10 años, son las 08.45 y se encuentra por los alrededores del Mercado Central, de manera ambulatoria Alicia ofrece salchichas envasadas en plástico en una caja, el barbijo le queda grande y se le resbala de su pequeña nariz, cuenta que lo hace para ayudar a su mamá que vende pollos por el sector, son nueve hermanos y ella es la séptima.
“Los demás son mayores, al día vendo una caja, a veces dos, estaba en la escuela, en quinto básico, venimos desde el barrio Monte Cristo en Eucaliptos, tomo una “banderita”, de ahí me voy al Campesino a comprar salchichas y me vengo, junto a mi mamá nos vamos después del medio día”, contó.
Al verla, una transeúnte llamaba Silvia expresó su preocupación por la situación que viven estos menores de edad, sostuvo que la necesidad obliga a que los pequeños salgan y estén en lugares donde corren peligro y sugirió que en estos lugares que son visitados por mucha gente pueda estar el personal de la Defensoría de la Niñez para controlar y cuidarlos porque son vulnerables y están muy expuestos a cualquier peligro.
Unos metros más allá, sobre la calle Sucre, Roxana de 12 años ofrece salteñas, se encuentra al lado de su hermana, mayor de edad, que vende elementos de bioseguridad, hasta antes de la pandemia cursaba primero de secundaria, y ahora, para ayudar a su mamá, se dedica a esta actividad, y suele irse apenas termina con las empanadas.
“Antes solo estudiaba, pero ahora hay que ayudar, somos varios hermanos”, contó mientras sostenía la canasta de plástico y las salteñas cubiertas por una limpia servilleta junto a los aderezos. Señaló que vive en el barrio La Torre, toma micro para trasportarse y que le va más o menos con las ventas.
Casi en la puerta del Mercado Central, Raúl, de 13 años, sostiene un carrito manual donde se encuentran aspersores de plástico de todo tamaño, sonriente accede a la entrevista, cursaba segundo de secundaria, pero se detuvieron las clases y junto a sus papás tuvieron que ver la forma de generar ingresos económicos, contó que aún pasa clases virtuales por las tardes, y en las mañanas ayuda a sus progenitores que ahora se dedican al comercio. Es el único hijo.
José, también de 13 años, vive con su mamá y sus dos hermanos menores, colabora en la venta de juguetes, rociadores y barbijos en la esquina de la calle Campero, apuntó que la actividad es un poco agotadora, a veces aburrida, él se queda a cargo cuando su mamá Celia tiene que moverse.
Esta sostiene que preferiría que pase clases, no le gustó la clausura del año escolar por lo que junto a otros padres del establecimiento donde estudia José solicitaron que pasen clases virtuales de capacitación. Viven por Morros Blancos pero deben dejar en su domicilio a los otros dos niños de 10 y 12 años que se quedan solos.
Ya por el Mercado Campesino, Marcela, de 10 años, contó que vive por Monte Sud, ofrece pequeñas toallas de cocina, apuntó que su mamá – señalando con su dedo – también vende en un puesto fijo artículos parecidos, antes pasaba clases y estaba en quinto básico, pero ahora prefiere acompañar a su progenitora, es la penúltima de seis hermanos.
Entretanto, Maribel recibe la colaboración de su sobrina en la venta de ropa en el Mercado Campesino y de esta manera la niña – de 12 años – pueda ayudar en la economía de su casa en este tiempo de crisis, la tía se quejó de que a veces las ventas son pocas, pero es un ayuda para llevar comida a casa, cubrir el alquiler, pagar la luz y el agua.
Buscan actualizar registro de
niños en situación laboral
La responsable de la Dirección de Atención Social, Familia y Generacional de la  Secretaría de la Mujer y Familia, Claudia Gonzales Martínez, que atiende el programa de protección del niño, niña en actividad laboral y del adolescente trabajador contó que en un censo realizado en 2014 se encontró que en el departamento de Tarija existían 18.334 menores de edad en actividades laborales. Mientras que en la ciudad hubo 108 a partir de los 14 años. Actualmente se realiza un nuevo registro de todos ellos.
“El aumento es observable a simple vista – sostuvo- en las calles, en el centro, en las rotondas, por lo que se implementaron actividades y talleres de concientización con sus padres, no son chicos que estén solos, también se realizan abordajes diurnos y nocturnos  porque en esta situación se ponen en riesgo”.
La intención es tratar de evitar que corran peligro, no solo el que existe en las calles, sino también por el posible contagio del Covid – 19 y, dado el incremento de niños vendedores, la entidad coordinó con otras organizaciones no gubernamentales e instituciones que trabajan con la infancia para poder otorgarles alguna ayuda a sus familias.
Apuntó que el Gobierno Municipal cuenta con dos programas para asistir a los menores de edad en situación de calle y otro para abordar a los que salen de sus casas por motivo de trabajo, ambos grupos se encuentran en alto riesgo, por lo que se tuvo que adecuar los servicios a la situación actual, buscaron aliados estratégicos para poder colaborar a estas poblaciones.
“Hay otros niños vendiendo chocolates, que son nuevos, si bien ahora no se ve una gran cantidad, seguramente se irá ampliando por la situación de crisis, se espera culminar el registro de ellos a finales de agosto para adoptar nuevas medidas”, afirmó.

Gentileza:El País